Batalla de Cutanda 1.120**

Alfonso I el Batallador, rey de Argón conquistó Zaragoza en el 1.118 siguieron la de Tudela (25 febrero 1119), Tarazona y otras poblaciones de los valles del Ebro, Huecha y Jalón. En 1.119 reconstruyó la ciudad abandonada de Soria y repobló su comarca, y en 1.120 ponía sitio a Calatayud, otros valles como el de Jiloca, Huerva, Martín, Guadalope se hallaban muy amenazados.

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Batalla de Cutanda 1.120: Lugar de la batalla

El emir Ali ibn Yusuf, que en un principio había concedido poca importancia hasta entonces a los ataques del rey aragonés por el valle del Ebro, encargó a su hermano Ibrahim ibn Yusuf, conocido por Ibn Tayast, que por entonces era gobernador de Sevilla, que dedicase todo el invierno de 1.119-1.120 a preparar una expedición destinada a recobrar las plazas perdidas, o cuando menos, sujetar a ese poder emergente que amenazaba con hacerse dueño de todo el Islam oriental español, reclutando fuerzas en en Molina de Aragón, Lérida, Murcia, Granada, Valencia y Sevilla.

Cuando Alfonso I de Aragón supo que los almorávides marchaban hacia Zaragoza para intentar reconquistarla con un potente ejército,  pidió apoyo a  Guillermo IX el Trobador duque de Aquitania que aportó seiscientos caballeros. Alfonso I levantó el asedio de Calatayud y tomando un número considerable de rehenes, se dirigió al encuentro de los musulmanes.

Batalla-de-Cutanda

Batalla-de-Cutanda

l avance musulmán se estaba produciendo ascendiendo por el valle del río  Jiloca hasta Calamocha. El encuentro de ambas fuerzas se produjo en la localidad de Cutanda el día 17 de junio de 1.120.  La tradición popular identifica el lugar de la batalla con un pequeño valle que se extiende entre dos lomas apenas perceptibles, en el camino que va a Nueros, justo a la salida del pueblo de Cutanda, en una cañada denominada en la actualidad con el nombre de las Celadas.

vista_contraluzTambién se conoce a este paraje como Campos de la Matanza, y en él se localiza un monumento funerario conmemorativo del hecho. El Castillo fue asaltado y destruido por las tropas cristianas, aunque inmediatamente sería rehecho para colocar en él un destacamento de soldados.

La batalla de Cutanda se produjo durante la tarde. Existen pocos datos documentales de la batalla. Los Annales Compostellani narran que Alfonso I estaba sitiando Calatayud cuando recibió la noticia de la presencia musulmana. Tras recibir el apoyo del conde Guillermo de Poitiers, se dirigió hacia el castillo de Cutanda en donde derrota a los sarracenos, destruyendo los castillos de los moabitas y apoderándose de Cutanda.

El castillo de Cutanda

El castillo de Cutanda

En la francesa Chronique de Saint-Maixent, terminada en una fecha cercana a los hechos, como muy tarde en 1.141, se cuenta como el rey de Aragón, auxiliado por el conde Guillermo de Poitiers y otros reyes cristianos derrotaron a Abrahim y a otros cuatro reyes de al-Andalus, venciéndoles completamente, y mataron a 15.000 musulmanes moabitas, e hicieron innumerables prisioneros, consiguiendo también requisar 2.000 camellos y otras bestias de carga, sometiendo un número grande de castillos. Las bajas cristianas también debieron ser altas de unos 5.000

Entre los que fueron muertos se hallaban Abu-Abd-Allah, Kadhi de Almería, e Ibrahim Ben Juçiuf Tuxufi, del que dijese textualmente por el historiador árabe: “Allah los reintegre en su estado primitivo y perdonado”.

En el plano estratégico, el desastre acababa con las esperanzas de recuperar Zaragoza para el islam.

La batalla pasó a la terminología popular en la expresión “peor fue que la de Cutanda” o también “tender una celada

Cutanda_celadas

Secuelas

La gran extensión de los nuevos territorios incorporados al Reino de Aragón obligaba al Batallador a atraer gran cantidad de población para repoblar campos y villas y mantener la economía del país. Conociendo la insatisfacción de la numerosa población mozárabe en territorio musulmán ante el aumento del fanatismo religioso de la nueva corriente religiosa norteafricana almorávide, y alentado por los mozárabes de Granada, que le ofrecían su apoyo para rebelarse en esta ciudad del sur de al-Ándalus, Alfonso inició una expedición militar por tierras musulmanas.

En 1.124, con cincuenta años de edad, el monarca emprendió esta arriesgada incursión o espolonada en el interior de al-Ándalus encabezando un ejército que se adentró en el Reino de Valencia y llegó hasta Benicadell (Penya Cadiella en las crónicas). El año 1.125 fue clave: avanzando hacia el sur por Valencia, en un año lanzó una ofensiva contra la ciudad almorávide de Granada con la pretensión de crear un principado cristiano en mitad del corazón de al-Ándalus. Cercó Granada, pero la población mozárabe del interior de la ciudad no quiso o no pudo abrirle las puertas. Entonces decidió emprender una operación de saqueo por las fértiles tierras del Valle del Guadalquivir.

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Mientras el rey de Aragón saqueaba el sur de la actual provincia de Córdoba, Abu Bakr, hijo del emir Ali ibn Yusuf, había salido con tropas de Sevilla al encuentro del Batallador, y lo alcanzó en Arnisol, Arinzol o Aranzuel, según las fuentes, actual Anzul (hoy municipio de Puente Genil), cerca de Lucena. Allí se trabó batalla campal el 10 de marzo de 1.126 con el resultado de victoria decisiva para los aragoneses.

Alfonso I el Batallador rey de Aragón, observando al ejercito musulmán durante la espolonada en el al-Andalus de 1.126

Alfonso I el Batallador rey de Aragón, observando al ejercito musulmán durante la espolonada en el al-Andalus de 1.126

Recorrió importantes poblaciones del sur de Córdoba y llegó a la costa en Motril o  Vélez-Málaga, donde de acuerdo a las crónicas mandó que le pescaran un pez antes de emprender el retorno cargado de botín y acompañado de numerosos mozárabes. Se estima que más de 10.000 le siguieron con la intención de asentarse en el reino cristiano. Quizá la cifra sea exagerada, pero lo cierto es que el Batallador declaró a estos mozárabes hombres libres a su regreso, otorgándoles privilegios y ventajas judiciales, fiscales, económicas y militares. Perseguido por las fuerzas almorávides, Alfonso logró sin embargo culminar el regreso a través Cuenca y Albarracín en 1.126.

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