El Tratado de Neuilly de 1919

El documento de ratificación del Tratado de Neuilly de 1919.Foto: archives.government.bg

El documento de ratificación del Tratado de Neuilly de 1919.Foto: archives.government.bg

El 27 de noviembre de 1919, el primer ministro del Reino de Bulgaria Alexander Stamboliiski firmaba, con pluma de oro, el Tratado de Paz entre las Fuerzas de la Entente y Bulgaria. Tras poner el punto final, aprieta la pluma rompiéndola sobre aquella acta que alteraría el destino de Bulgaria. 

Firma por el primer ministro búlgaro Alejandro Stamboliski del Tratado.

Firma por el primer ministro búlgaro Alejandro Stamboliski del Tratado.

Veamos los antecedentes. Bulgaria es arrastrada a la Primera Guerra Mundial en el bando de las Potencias Centrales y por voluntad del rey Fernando y del gobierno de los liberales presidido por el doctor Vasil Radoslavov. El grueso de los partidos en el país y de la sociedad son partidarios de la no intervención en la guerra o, en caso de extrema necesidad, de participación en ella del lado de la Entente. Bulgaria está en la Primera Guerra Mundial tres años, de 1915 a 1918, y sus tropas combaten contra los ejércitos de tres Grandes Potencias y de cuatro países balcánicos.

Los soldados búlgaros hacen gala de extraordinaria valentía y de un alto espíritu creyendo combatir por la liberación de las sojuzgadas tierras de Bulgaria. Cuando entienden que lo que espera a Bulgaria es la derrota, los soldados se amotinan y enarbolan la consigna de una república y de una paz justa. Aquel levantamiento de los soldados búlgaros obliga al nuevo gobierno radical-demócrata de Alexander Malinov a firmar la tregua con la Entente de Salónica, el 29 de septiembre de 1918. 

Un año después del término de la guerra, en Neuilly, un suburbio en las afueras de París, se firma el Tratado de Paz. Sus duras sanciones son igualmente fruto de la política groseramente egoísta de las potencias triunfadoras en la guerra que desacatan por igual los intereses nacionales de Bulgaria y la participación real del país en la contienda. Así, un círculo de factores fija el peso de los acontecimientos después de la guerra.

karta_sled_neuilly_305Sobre el telón de fondo de las enormes víctimas materiales, humanas y económicas en la guerra y la ruina posterior, las cláusulas del Tratado de Paz parecen monstruosas para la sociedad búlgara. A raíz del dictado de Neuilly Bulgaria es obligada a pagar enormes reparaciones. Con el tratado, el país pierde de su territorio más de 11 mil kilómetros cuadrados. 

Tras conocer en la desgarrada tierra de Bulgaria las condiciones y cláusulas del Tratado, se encaminan a la Patria largas caravanas de refugiados de Tracia Oriental y Occidental, de Macedonia, de las tierras del Mar Egeo y del río Várdar, de Dobrudzha y de las zonas extremooccidentales. En una encuesta de la Sociedad de Naciones se ha calculado que los refugiados búlgaros sumaron 230 mil. 

Así las resoluciones de las Grandes Potencias de noviembre de 1919 no traen a Bulgaria ni justicia ni la ansiada paz duradera. En los Balcanes se crean nuevos Estados, surgen nuevas federaciones que se transforman en una caldera en ebullición de pendientes problemas étnicos. 

Visto a través del prisma de la Europa en fase de unión a comienzos del siglo XXI, el Tratado de Neuilly es un paso erróneo colectivo y una lección costosa tanto para la diplomacia internacional como para todos cuantos se dejaron embaucar por el patetismo nacionalista. La historia se pronunció hace ya mucho tiempo sobre quiénes fueron los culpables por los acontecimientos de entonces. A pesar de haberse alejado el mundo diametralmente de la situación que generó acontecimientos como el Tratado de Neuilly, hay que evocar el pasado pues Neuilly sigue siendo un desafío ante los artífices de la “alta diplomacia” cuyos errores nimios conducen al estallido de importantes conflictos. Tal es, resumidamente, la dimensión actual del tema de Neuilly.

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