El Tratado de Trianon


El vergonzante Tratado de Trianon fue firmado el 4 de junio de 1920 entre los Aliados y Hungría.

Pál Teleki.

A comienzos de enero de 1920, Teleki marcha a París como parte de la delegación húngara donde esperan negociar las condiciones de paz para Hungría. Su misión es un fracaso. La delegación es confinada en un hotel de dudosa reputación a las afueras de París y solo se le permite pasear por el cercano Bois de Boulogne, sin tener la oportunidad de presentar la documentación preparada con esmero a los representantes de los aliados.

Solo después de recibir el pliego de las condiciones preliminares se permitió al jefe de la delegación presentar los documentos para la defensa de los intereses húngaros. Para dicha exposición Teleki, había diseñado un mapa donde mostraba la distribución geogáfica de las distintas nacionalidades  que intentaba reflejar a la vez la densidad de población según el censo austrohúngaro de 1910. Teleki regresa a Hungría para informar al Gobierno de las duras condiciones del tratado, vuelve a París para entregar más documentación aunque ya no se les permitió tener más reuniones con los representantes de la Entente. Nuevo desprecio hacia el pueblo húngaro.

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Tras regresar en abril a Budapest, Teleki es nombrado ministro de exteriores en el nuevo Gobierno de coalición de Sándor Simonyi-Semadan tras la elecciones de marzo, las primeras con voto secreto y una gran población con derecho a voto.

En mayo los franceses comunican las condiciones definitivas del tratado de paz que Hungría se ve obligada a firmar contra su voluntad. Apenas difieren de las condiciones presentadas en enero y Teleki defiende la aceptación del tratado ante la imposibilidad de resistir.  Por otra parte ¿que podría hacer o decir el almirante Horthy, regente en ese momento, cuando fue la Triple Entente quien le encumbró hasta la jefatura del Estado?.La suerte de Hungría estaba dictada de antemano.

Las fronteras finales de Hungría quedaron totalmente establecidas en este tratado y supuso la pérdida de más de la mitad de su territorio y supuso que más de 3 millones de habitantes de lengua magyar quedó integrada en otros paises. Llama la atención el caso de la región de Sopron, en la frontera con Austria, que mediante plebiscito popular apoyado por el 65% de la población de la ciudad, decidió seguir perteneciendo a Hungría, fue un islote en medio de un océano de expoliaciones. De los 325 mil kilómetros cuadrados que tenía Hungría al principio de la guerra, quedó reducido a 93 mil kilómetros cuadrados después de la firma de Trianon, de los cuales 103 mil pasaron a manos de Rumanía (la totalidad de Transilvania y otros territorios), 61 mil a Checoslovaquia (Eslovaquia y otros), Yugoslavia 63 mil (Eslovenia, Croacia etc.). Italia, Austria y Polonia también obtuvieron su pedazo de territorio húngaro.

De los 3 millones de magyares que quedaron fuera de territorio húngaro, 1 millón quedó en Checoslovaquia, 1´7 quedaron en Rumania y 500.000 en Yugoslavia. ¿Acaso importó a alguien lo que esas personas querían?

Después de la firma el gobierno de Horthy intentó restaurar como rey de Hungría al antiguo emperador Carlos Habsburgo a la vez que trataba de conseguir una revisión de las fronteras establecidas en Trianon. La respuesta de los paises afectados no se hizo esperar, en agosto de 1920 formaron la Pequeña Entente, Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia firmaron un pacto defensivo contra las aspiraciones húngaras de revisar el tratado. Todo terminó con el apoyo de Francia a la Pequeña Entente. Hungría nuevamente humillada.

“Como ejemplo de la pérdida territorial de Hungría, cabría señalar que ciudades profundamente ligadas a su historia pasaron a mano ajena. Es el caso de Bratislava (Pozsony en húngaro), capital actual de Eslovaquia, que lo fue de Hungría entre 1541 y 1784 y lugar de coronación de sus reyes. El compositor Béla Bartók nació en la ciudad transilvana de Nagyszentmiklós, hoy Sânnicolau Mare (Rumanía), los escritores Sándor Márai y Dezső Kosztolányi nacieron en Kassa, hoy Kosice (Eslovaquia) y Szabadka, hoy Subotica (Serbia), respectivamente. Otros escritores que vieron cómo sus ciudades de nacimiento cambiaban de mano fueron Lajos Kassák (Érsekújvár, hoy Nové Zámky, Eslovaquia), o los transilvanos Árpád Tóth (Arad) y Áron Tamási (Farkaslaka, hoy Lupeni). El número de ejemplos sería interminable”. (Antonio Manuel Fuentes Gaviño.)


Hungría después de Trianon

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