A los mandos de tu propio buque insignia

En no pocas ocasiones a lo largo de la Historia, ciertos navíos han alcanzado la categoría de leyendas -sobrepasando incluso la fama de los capitanes que los gobernaron-, tras protagonizar notables hazañas en las agitadas y peligrosas aguas de alguno de los siete mares. Incluso aunque su gloria fuera breve y acabara en tragedia. Ese fue el caso, por ejemplo, del Soleil-Royal (Sol Real), un buque insignia francés construido por orden del rey Luis XIV y bautizado en su honor.

Fabricado entre 1668 y 1670 siguiendo los planes del maestro carpintero Laurent Hubac, el Soleil-Royal se convirtió por derecho propio en una de las embarcaciones más hermosas de su época, gracias a la riqueza y espectacularidad de sus adornos y dimensiones, que ensombrecían a la mayoría de los demás buques de época barroca.

Aunque el imponente navío se fletó en 1669, no tuvo oportunidad de demostrar su poderío naval hasta algunos años después, en junio de 1690, cuando partió del puerto de Brest para participar en la Guerra de los Nueve Años. El Soleil-Royal había sido modificado para la ocasión, contando con 112 cañones (frente a los 104 originales) y una capacidad para nada menos que 1.200 tripulantes. Al mando del hermoso e imponente buque insignia se encontraba el Almirante Costentin (Anne Hilarion de Tourville), un experimentado hombre de mar que ocupó el cargo de comandante de la flota francesa dirigiendo la Escadre de Ponent (Escuadra de Poniente).

Tourville envió dos navíos en misión de reconocimiento, y éstos descubrieron que la flota inglesa estaba amarrada en Beachy Head. Aprovechando el factor sorpresa, Tourville, a los mandos delSoleil-Royal y los 75 navíos de la escuadra gala, lanzó un ataque que se saldó con una sonora victoria en la llamada batalla de Béveziers.

Una pintura de época, rememorando la Batalla de La Hogue | Crédito: Wikipedia.

La segunda oportunidad del Soleil-Royal para entrar en combate fue mucho menos exitosa, aunque no por ello exenta de muestras de bravura. De nuevo bajo el mando del notable almirante Tourville, y en esta ocasión armado con sus originales 104 cañones, el buque insignia dejó otra vez el puerto de Brest en mayo de 1692, decidido de nuevo a plantar cara al enemigo inglés. Cuando el mes estaba llegando a su fin, el día 29, la escuadra dirigida por Tourville, compuesta por 45 navíos, se topó de frente con la flota anglo-holandesa, con un grueso de 97 embarcaciones. A pesar de la más que evidente inferioridad numérica, los franceses no retrocedieron, y el conde de Tourville dio la orden se iniciar el ataque. La feroz lucha, hoy recordada con el nombre de batalla de La Hogue, se saldó con serios daños para ambas partes. Pese a su gesto heroico, el Soleil-Royal había quedado gravemente dañado, por lo que se vio obligado a amarrar en el cercano puerto de Cherburgo para ser reparado.

Por desgracia, nunca tuvo ocasión de volver a mar abierto. En la madrugada del 2 al 3 de junio, una pequeña escuadra de diecisiete barcos británicos cogió por sorpresa al Soleil-Royal y sus hombres. Sin embargo, y por increíble que parezca, el navío, incluso inmóvil en el puerto, consiguió repeler el ataque durante algún tiempo gracias al fuego de artillería. El sueño se desvaneció poco después, cuando un cañonazo alcanzó al buque insignia y provocó un incendio que no tardó en llegar al polvorín, haciendo saltar al hermoso Soleil-Royal por los aires. La tragedia se saldó con un único superviviente entre los más de 800 tripulantes del navío, cuyos restos quedaron sumergidos en el puerto, donde todavía se encuentran hoy.

Maqueta del Soleil-Royal ofrecida en el coleccionable de Altaya.

Sin duda la historia de este hermoso buque insignia fue tan breve como intensa, pero por suerte hoy tenemos la posibilidad de revivir, aunque sea con limitaciones, las hazañas protagonizadas por este navío gobernado por Tourville. Gracias a Planeta DeAgostini y su sello Altaya , que nos ofrece un fantástico coleccionable sobre este navío, podemos emular al maestro Hubac y construir nuestra propia réplica del Soleil-Royala escala. Los distintos fascículos van acompañados de los planos originales, con textos explicativos que ayudan a comprender a la perfección toda la ingeniería utilizada, además de numerosas descripciones sobre otros buques destacados de la época, las técnicas de construcción que se utilizaban, etc.

Fuente: planetasapiens.com

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