Heródoto: Historias, libro VIII

Busto de Herodoto

Busto de Herodoto


Estos son los contenidos de la octava parte de las Historias de Heródoto. Entre paréntesis se incluyen los epígrafes que ocupan los diferentes títulos.

Enfrentamientos en Artemisio (1-23).
– Composición de la flota griega. Los atenienses ceden el mando a los lacedemonios (1-3).
– Los griegos quieren retirarse, pero Temístocles, sobornado por los eubeos, consigue retenerlos (4-5).
– Enfrentamientos en la costa de Eubea (6-23): los persas retrasan el enfrentamiento, enviando doscientas naves a circunnavegar Eubea; Escilias de Sición se pasa a los griegos, a quienes comunica la maniobra persa; los griegos salen al encuentro de las doscientas naves, y al mismo tiempo atacan a la flota persa apostada en Afetas; la noche los separa; una tormenta nocturna atemoriza a los persas de Afetas y acaba con las naves que circunnavegan Eubea; nuevos enfrentamientos en los sucesivos días, con suerte alterna; los griegos deciden retirarse al continente; estratagema de Temístocles para atraerse a jonios y carios o comprometerlos ante el rey, mientras los griegos, tras la noticia de las Termópilas, se retiran hacia el continente.

Maniobras entre las Termópilas y Artemisio y la batalla de Salamina (24-39).
– Retirados los griegos, los de la flota persa son invitados a ver el campo de batalla de las Termópilas, previamente amañado por Jerjes (24-25).
– Llegan ante Jerjes unos desertores arcadios (26).
– Digresión sobre la enemistad entre tesalios y focenses (27-30).
– Los persas, guiados por los tesalios, se dirigen hacia Atenas (31-39): regiones por las que pasan (Dóride, Fócide); división del ejército, una sección hacia Atenas con Jerjes, otra hacia Delfos (milagrosa defensa del templo de Delfos).

La batalla de Salamina (40-95).
– La flota griega se dirige a Salamina. Los atenienses atracan en su región para evacuarla (40-42).
– Contingentes de la flota griega por ciudades: alusión al origen étnico de cada uno de ellos (43-48).
– Consejo de los generales griegos llegados a Salamina (49-63). Mientras deliberan, les llega la noticia del saqueo de Atenas; interpolación de la toma de Atenas por Jerjes (defensa heroica de la Acrópolis, que acaba incendiada); actuaciones diversas de los generales griegos; decisión de partir hacia el Istmo; Temístocles consigue que se replantee la decisión y logra que cambie su parecer el jefe de la flota, Euribíades; deciden presentar batalla en Salamina.
– Dioses y héroes en ayuda de los griegos: los Eácidas, las divinidades de los misterios eleusinos (64-65).
– La flota persa llega al Falero (66-69): asamblea de Jerjes con sus mandos; el parecer de Artemisia, líder de Halicarnaso, disiente del de los demás. Jerjes, a pesar de alabar a Artemisia, hace caso a la mayoría y decide presentar la batalla naval.
– La víspera de la batalla (70): preparativos persas; miedo y angustia en los griegos.
– Por la noche (71-72): la infantería persa, en marcha hacia el Peloponeso; construcción de una muralla por los peloponesios en el Istmo.
– Digresión sobre los pueblos que habitan el Peloponeso (73).
– Estratagema de Temístocles ante la intención de la mayoría de regresar al Peloponeso: incitar a los persas a la batalla (74-75).
– La batalla (76-95): los persas, convencidos por el heraldo de Temístocles, se ponen en movimiento, desplegando su flota, mientras los generales griegos continúan discutiendo; Arístides, que pasa desde Egina, les pone al corriente; un trirreme desertor tenio les acaba de convencer; los griegos se preparan; arenga de Temístocles; división de opiniones sobre el inicio de la batalla; astuta maniobra de Artemisia; acusación de los fenicios contra los jonios; la actuación de los eginetas y los atenienses; incidente del egineta Polícrito contra Temístocles; valoración del distinto comportamiento de los componentes griegos (eginetas y corintios); la actuación de Arístides.

Después de la batalla de Salamina (96-144).
– Los griegos se preparan para un nuevo combate naval (96).
– Jerjes planea disimuladamente la huida y envía un mensajero a Persia con la noticia de la derrota (97-99).
– Mardonio, sospechando el plan de Jerjes, le expone su disposición a permanecer en Grecia para vengar a los persas. Jerjes, tras consultarlo con Artemisia, acepta la oferta (100-103).
– Digresión sobre la venganza del acompañante de los hijos de Jerjes, el pedaseo Hermótimo (104-106).
– La flota persa parte hacia el Helesponto durante la noche (107).
– Los griegos, al percatarse de su huida al hacerse de día, salen en su persecución (108-111): al llegar a Andros y no divisarla, división de opiniones; Temístocles cambia de opinión y engaña a los atenienses; los griegos renuncian a la persecución; sitio de Andros.
– Digresión sobre la ambición de Temístocles (112).
– La retirada del ejército de tierra persa (113-120): Mardonio les escolta hasta Tesalia, donde selecciona sus tropas; a Jerjes, en Tesalia, le llega un heraldo espartano que le pide satisfacción por la muerte de Leónidas; el recorrido desde Tesalia al Helesponto; el paso a Abido; otra versión sobre la travesía del mar por parte de Jerjes, en una nave fenicia desde Eyón.
– La flota griega (121-125): al no poder tomar Andros, asolan Caristo y regresan a Salamina; reparto del botín (quejas al dios de Delos contra los eginetas); marchan al Istmo; premios al valor; Temístocles, vencedor.
– Artabazo, que había escoltado, al rey hasta el paso, regresa para unirse a Mardonio: sitio de Olinto y de Potidea (126-129).
– La fuerza naval persa acampa en Samos (130).
– Reacción griega ante la amenaza de Mardonio (131-132): a la flota persa, en Egina, se le presentan unos mensajeros jonios (los griegos no acceden a sus peticiones); la flota se dirige hacia Delos.
– El ejército de Mardonio inverna en Tesalia (133-144): Mardonio envía a Mis a consultar los oráculos; intenta ganarse a los atenienses, enviándoles como emisario al macedonio Alejandro, hijo de Amintas; digresión sobre Perdicas, antepasado de Alejandro; la misión de Alejandro la hacen coincidir los atenienses con otra de los espartanos; los atenienses responden a Alejandro, rechazando la proposición de Mardonio, y a los espartanos, echándoles en cara su desconfianza.

Fuente: http://epitomeclasica.blogspot.com.es/2012/12/herodoto-historias-libro-viii.html

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