La construcción en Grecia

Hoy nos toca estudiar los Templos, lo que significa que debemos conocer detalles constructivos de los diferentes órdenes, o, al menos, del orden más antiguo, del estilo dórico o mejor, del orden dórico. Los estilos u órdenes posteriores variarán sólo en algunos detalles, por lo que lo que recordemos hoy nos será de utilidad en futuros artículos.

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(Fuente: Orígenes del hombre, tomo 74: Grecia emergente (I). A. Johnston. Folio, 1.996. )

Órdenes dórico y jónico griegos.

Los órdenes son tres, dórico, jónico y corintio. El más antiguo es el dórico. Los Templos dóricos más antiguos datan del período 550-575. En ese momento parece que la parte superior, que era de madera, pasa a ser de piedra en algunos casos. Y entonces es cuando los Templos comienzan a conservarse íntegros, cosa que no ocurría cuando el edificio era de madera o de ladrillos de barro cocido. Vamos a familiarizarnos con las diversas partes de un templo dórico.

Empezamos por abajo. El Tempo se alza siempre sobre una plataforma elevada, a la que se accede por varios escalones, es el estilobato. Sobre él, reposan las columnas. Cada columna se compone de varios tambores, que se labran con las estrías una vez están colocados unos sobre otros. Es habitual que las columnas no sean perfectamente cilíndricas, sino que se vayan adelgazando paulatinamente, al ascender. Hay que unir la columnas al techo del Templo. Eso se hace mediante un capitel. Recordemos que los egipcios lo hacían con un dado cúbico. Los griegos serán más detallistas, no en vano han pasado más de 1.000 años. Ellos harán la unión mediante dos piezas: El equino, que, circular todavía, amplía la sección de la columna, y el abaco, que toma ya una forma rectangular.

Pasamos al llamado entablamento, de cuando el techo era de tablas. Esta parte se divide en tres, el arquitrabe, una hilera de bloques escuadrados y sin adornos, el friso, donde se colocan relieves, y la cornisa, que protege los relieves del friso de la ocasional lluvia. ¿Cómo colocar esculturas en un friso larguísimo, que abarca toda la longitud de un edificio? A fin de poder esculpir escenas de dimensiones moderadas, se dividió el friso en “cuadros”. Para ello se dispuso que hubiera “cuadrados”, para poder grabar escenas particulares, no colectivas, y tales cuadrados se separarían mediante los triglifos, (triglifos = tres muescas), que separarían los diversos cuadros, o metopas. Sobre la cornisa que protege lo que está debajo, el frontón triangular, donde aparecerán escenas mitológicas del dios al que se dedica el Templo.

Es hora ya de que veamos algunos Templos dóricos. Los más antiguos datan de los años 575-550 y se encuentran en la colonia de Siracusa, entonces principal ciudad de Sicilia. Los templos dóricos arcaicos se caracterizan por la pesadez de sus líneas. Los columnas son muy gruesas, con enormes capiteles, (recuérdense los inmensos capiteles egipcios). Los entablamentos son también muy anchos y a veces se recurre a decorar el friso no mediante grabados, sino mediante pinturas.

Como nos vamos a trasladar a Sicilia, conozcamos cómo era la isla en la Antigüedad y qué ciudades había en ella.

Principales yacimientos griegos, cartagineses y sículos en Sicilia.

(Fuente: Orígenes del hombre, tomo 74: Grecia emergente (II). A. Johnston. Folio, 1.996. )

(Fuente: Orígenes del hombre, tomo 74: Grecia emergente (II). A. Johnston. Folio, 1.996. )

En primer lugar, el Templo de Segesta, ciudad situada al noroeste de la isla, un Templo inacabado. Una guerra inoportuna, en la que Segesta intervino en favor de Atenas, contra Siracusa, en 413 AEC., y que perdió, privó a sus habitantes de continuar la construcción de su Templo. Como estaba en pleno campo y nadie construyó encima ni dentro, nos ha sido preservado tal cual quedó el día de la derrota. Helo aquí. Es una demostración de que el labrado de las columnas se hacía una vez que todas las columnas habían sido montada y el Templo estaba a punto de ser terminado. Primero era edificar y luego, adornar.

Tiene el Templo 6 por 14 columnas alrededor de la nave. La escala la proporcionan los turistas desperdigados por el edificio. El lector se extrañará quizás de esos salientes que se aprecian en el basamento expuesto al sol, bajo las columnas. Son salientes que se utilizaban para el transporte de los bloques, por ellos se pasaban las cuerdas que permitían su transporte e izado. No se acabó el templo, no se desbastaron los salientes. Tampoco se terminaron las columnas. No obstante estar incompleto, lo hermoso del lugar le da un encanto especial

El Templo dórico inacabado de Segesta.

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

Veamos ahora un Templo dórico muy de cerca, el Templo de la Concordia de Agrigento, también en Sicilia, construido hacia el año 450-430 AEC. Podemos apreciar con toda claridad los tres últimos tambores de las columnas. Se ve muy bien el equino, con el detalle de hasta dónde se hacía llegar el tallado de las columnas. Sobre él, el abaco, muy estrecho, y sobre éste el arquitrabe, liso. Cada bloque del arquitrabe, que apoya directamente sobre las columnas, por intermedio del capitel, coincide exactamente con la mitad de la columna. Así debe ser, para que la presión se transmita simétricamente a la columna. Las metopas, evidentemente, no están grabadas, pero se ve que se grababan, como las columnas, in situ. Los triglifos se prolongaban hacia abajo por un grabado que recuerda a gotas de agua que escurren. Se ve también la cornisa, saliendo más allá del resto del entablamento, y sobre todo ello el frontón, del que la foto recoge un extremo. Lo fotografía en el libro original es mayor, pero no entra toda ella en mi scaner. Esto me recuerda que voy a ofrecer mis fuentes de texto y fotos en breve, por si algún lector desea hacerse con alguna de ellas.

Templo dórico de la Concordia en Agrigento, Sicilia.

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

Y, por último, también a vista de pájaro, el mismo Templo, que, al carecer de techo, nos permitirá apreciar mejor la distribución interior y conocer cómo era la cella, la habitación del dios. La parte superior de la cornisa ha sido tratada, para evitar el daño que pueda recibir de la atmósfera.

El Templo llamado de la Concordia, posiblemente dedicado a los Dioscuros.

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando, Folio, 1.997)

Podríamos seguir mostrando más ejemplos, pero con lo visto puede ser suficiente para comprender la magnitud de la empresa que significaba construir un Templo dórico. Ahora nos queda ver cómo la hacían, paso a paso, ajustando piedra a piedra. La técnica de construcción, que, insisto, no varió hasta que se pudo incorporar el motor eléctrico, y eso no será hasta principios del siglo XX, es lo que nos queda por ver. Ver y admirar que ya la aplicaran los griegos vencedores de los persas en pleno siglo V y aun antes. Eso queda para días próximos.

Fuente: http://www.sofiaoriginals.com/abr628construccion5.htm

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